El problema del fast fashion y un par de soluciones

El fast fashion, o el consumo excesivo, nos han llevado a una crisis ambiental y de derechos humanos que se pueden combatir de una simple manera: consumiendo local. 

De un momento para acá—quizás por la gente con la que me empecé a rodear—comencé a escuchar mucho sobre el consumo local. Y no es que no conociera el término, que creo es bastante obvio, si no que nunca me había parado a pensar en su importancia e impacto que tiene en nuestra comunidad.

Creo que la mayoría de nosotres estamos acostumbrades a comprar mucho sin pensarlo al punto que en ocasiones adquirimos cosas que ni nos probamos. En general, estamos inmersos en una cultura muy enfocada en el consumo rápido, que se avorasa por comprar la mayor cantidad de prendas de la temporada al menor precio posible.

Esta dinámica de producción y consumo es mejor conocida como fast fashion donde se busca producir la mayor cantidad de prendas al menor precio posible. Pero, ¿a qué costo? A un gran impacto ambiental y costo social.

¿Por qué? La mayoría de las compañías involucradas en la industria de la moda suelen producir en países en desarrollo donde el salario mínimo es más bajo y las condiciones laborales permiten largas jornadas. En países como Turquía, México, Bangladesh, India, China, Indonesia, Camboya, Malasia y Sri Lanka puede ser políticamente correcto ofrecer menos de un dólar por 16 horas de trabajo.

Las condiciones laborales son tan malas que ha habido varios accidentes como el fatal colapso del edificio Savar en Bangladesh en 2013. El colapso terminó por sepultar a 1,100 personas que trabajaban frente a las máquinas de coser fabricando ropa para marcas internacionales.

En cuanto al impacto ecológico, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la industria de la moda es la segunda que más contamina en el mundo y una de las principales culpables del calentamiento global.

Después de la industria petrolera, la de la moda es la que más agua necesita a nivel mundial y es la responsable del 20% de las aguas residuales que se producen cada año en el mundo.

Para ponerlo un poco en perspectiva, la cantidad de agua que se tomaría una persona en 10 años, unos 10.000 litros de agua, son lo que se gasta para producir un kilo de algodón. Al final, con esa cantidad de tela solo se pueden hacer un par de pantalones de mezclilla. 

A eso agrega la cantidad de pesticidas que se utilizan para sembrar el algodón y las fibras plásticas necesarias para producir ropa que terminan en el océano. Ese gasto de recursos naturales son utilizados para fabricar prendas que serán utilizadas, en el mejor de los casos, durante un año.

 

Enter el slow fashion, un movimiento cuya filosofía se enfoca en crear ropa ética y sostenible y tener un consumo más responsable. Esta tendencia busca crear conciencia en el consumidor para que éste piense en las consecuencias que la compra está teniendo para él, para su comunidad y para el país.

En la era del consumo excesivo es necesario tomar un respiro de vez en cuando, sacar la cabeza de la burbuja y ver que nuestras acciones generen impactos positivos a nuestro alrededor.

Una buena forma de contrarrestar los daños que ocasiona el fast fashion es apostando por el slow fashion por medio del consumo local. Existen muchas razones para hacerlo, al consumir local:

  • Apoyas el talento local y permites que les diseñadores tengan recursos para seguir creando. O sea, apoyas a la generación de nuevas ideas, el seguimiento de empresas locales y ayudas a que las personas creativas de tu comunidad salgan adelante.
  • ¡Cuidas el planeta! Estás optando por prendas que se hicieron con mucho menos uso de energía, combustible y materiales y, de seguro, de una calidad mejor por lo que la ropa dura más.
  • Promueves una economía más equitativa donde se activa la economía local y las personas a tu alrededor pueden tener una oportunidad de ganarse la vida de manera digna. Al comprar local sabes quién es beneficiado directamente.
  • Al apoyar cualquier tipo de marca, arte, música o comida local, ayudas a que muchas tradiciones, culturas y profesiones no se pierdan. Esto es muy importante para la identidad de una comunidad.
  • Éste es un plus, pero al comprar cosas locales, tienes por seguro que lo que adquieres es diferente y único.

¿Qué marcas locales existen en Monterrey? Les comparto una lista de las que conozco y que, por lo que he visto, hacen las cosas con un cuidado y calidad excelente. A muchas les he comprado y a unas espero hacerlo pronto.

Lo mejor de comprar local es ver quién es la persona que está detrás del trabajo y la increíble cantidad de esfuerzo y creatividad que se requiere para hacer cualquier cosa. Éstas son las marcas locales que yo les recomiendo si quieren alejarse un poco (o mucho) del fast fashion y de las compras compulsivas:

  1. Ropa – Agent Anouck
  2. Joyería – Terracota
  3. Trajes de baño – Valeria Anastasia
  4. Joyería – Mechamancilla
  5. Ropa – Coeur Mx
  6. Trajes de baño – Wildheart
  7. Ropa – Tres cuartos por un cuarto

Quiero agregar que éste no es un artículo pagado y que me consta (porque aunque no he comprado de todos pero tengo amigues que sí) que la calidad de estos productos es buena.

En medio de la crisis medioambiental y de derechos humanos en la que nos encontramos, consumir local y crear comunidad al hacerlo se me hace una opción ideal para combatir el fast fashion. Además, qué mejor manera de encontrar ropa o accesorios únicos, a tu medida y con personalidad.

 

Ilustración de Anna Parini 

2 comentarios en “El problema del fast fashion y un par de soluciones

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