El regreso de la telenovela: ‘La casa de las flores’

A estas alturas de la semana, el meme del momento que está dando vuelta en redes sociales ya ha pasado su punto más alto. El #PaulinaDelaMoraChallenge está inspirado por “La casa de las flores”, la nueva serie mexicana de Netflix que ha provocado un súper revuelo en el internet con el cual estoy encantada.

La serie, que más bien podría considerarse una telenovela, se estrenó el viernes pasado (10 de agosto) y llegó para llenar los corazones que todavía no superan el final de Luis Miguel.

La historia sigue las vidas de una familia adinerada de la Lomas (de Chapultepec) en la Ciudad de México, cuyo estilo de vida se ve comprometido tras descubrir varios secretos familiares que además los lleva a vivir unas experiencias muy extrañas.

No podría corroborarles al 100% las razones por las cuales sentí que esta producción era más telenovela que serie, si puedo contarles sobre mi experiencia viendo este programa.

Para empezar, no sé por qué lo tenía marcado en un calendario que uso para estar al pendiente de ciertos momentos culturales que a veces me parecen relevantes. La semana pasada, mis mejor amigo me mencionó que ya se iba a estrenar, así que ya tenía un referencia de valor para verla.

A pesar de que se estrenó el viernes, yo la comencé a ver el domingo y no descansé (falso, fui a mi trabajo godín) hasta terminarla. Aunque, como muchas otras películas y series mexicanas, peca de contar la historia de una familia súper rica, me atrapó de inmediato. Recuerdo haber crecido viendo telenovelas. A mi abuela le encantaban y todos los días veíamos juntas la programación estelar de nuestro canal favorito (el peor canal™). El punto es que la mayoría de estas historias eran siempre sobre gente con mucho dinero o gente pobre que llegaba a tener mucho dinero. La situación ya era conocida para mí, pues, y creo que a estas alturas lo que menos nos sorprende como público es que se hable de riques en tantas historias mexicanas.

Esta clásica historia (millonaries a punto de perder su dinero) está acompañada de actuaciones increíbles. No solo por la calidad (muches son grandes actores) sino por la exageración de lo que vemos y la forma en que se entregan a los cambios de tono entre escenas. Este drama familiar es suyo totalmente.

El melodrama además se ve súper enriquecido con el soundtrack que resulta oportuno en todo momento. La música está tejida por completo en la historia, principalmente con las drag queens de “La casa de las flores” (el cabaret, no la florería): Amanda, Gloria y Yuri tienen tanta presencia como cualquier otro personajes principal. La inserción de otres íconos musicales, como es el caso de Selena y Luis Miguel, resultan actuales y relatable para el público.

Los momentos graciosos, muchos de ellos presentados por Cecilia Suárez en el papel de Paulina De la Mora, me parecen lo suficientemente memorables como para ya presentarse en meme.

Además de tener un balance entre los momentos de tensión y los de risa, “La casa de las flores” tiene un buen nivel de representación. No me considero avalada para darle un sello de aprobado por contar con más de un personaje queer y aún así tampoco me parece que se lo merezca por completo. Su personaje bisexual cae un poco en el estereotipo de que les bisexuales son infieles y que sus parejas viven en constante miedo de ser engañadas. Aunque podría justificarse con que solo está hablando particularmente de él, con la poca presencia de personajes bisexuales en la televisión mexicana, sí es sienta un precedente con impacto.

Por otra parte, aunque tiene una personaje trans con una historia interesante, si resulta incómodo saber que fue interpretado por un actor cis. Esto es una conversación a parte, pero creo que el personaje de María José pudo haber sido un espacio muy benéfico e importante para una actriz trans, aun cuando Paco León hizo un muy buen trabajo. Ya estamos en el 2018, es momento de buscar una representación en medios que realmente hable de la experiencia de las personas y que no caiga usarlas como un disfraz.

Sé que hubo una crítica respecto a “la doble moral” de criticar telenovelas producidas por otras televisoras y terminar viendo un contenido muy similar a lo que hasta hace unos años se medio despreciaba. Quiero pensar que más allá de los formatos, lo que provocaba el disgusto era la preservación de conductas conservadoras en muchas producciones telenovelescas. Aunque, como ya se mencionó, “La casa de la flores” no es perfecta, sí muestra una realidad más diversa a la que suelen incluir este tipo de contenidos.

No sabemos si habrá una segunda temporada, en caso de que no, me gustó mucho lo que vi y lo que puede significar para nuevas historias mexicanas.

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