Las casas del ballroom son también para morras

Estamos sentades afuera del auditorio experimental del teatro de la ciudad rodeades de personas que siguen moviéndose con la música. Escucho, a lo lejos, a Escorpiona Apocalipstick chanteando y recordándole a la voguera en turno sus cinco elementos. Para alguien que no tiene contexto o que nunca ha asistido a una práctica o a un ball, esta escena parecería sacada de una película de baile o de un video musical. Pinin Benakhi me platica un poquito de cómo se encontró con Isla y Penélope para concretar su casa de vogue. Me cuenta que llevaba rato adentrándose en la cultura ballroom regia, y que fue en un taller con Franka Polari La Beija, que conoció a muchas de las personas que siguieron frecuentando esta misma escena.

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Xochi Apocalipstick y Penélope Benakhi en Face en el Catolicunt Ball

Trato de comprender toda la escena desde su núcleo: las casas. Las comienzo a entender como la base de toda la cultura, las redes que la sustentan y las organizaciones  que juegan un rol práctico en ella. Días después, platico con Guerrera La Beija sobre el significado de las casas y su función: me explica que desde el origen de la contracultura ballroom, las casas eran aquellos lugares donde se ofrecía  protección, aceptación y libertad a quienes no pudieran  disfrutar de ello en las calles. Se construían familias con todas aquellas personas que fueron expulsadas de sus hogares, negadas por sus familias, despedidas de su trabajo y dejadas a su suerte; las casas, además, usaban una estructura similar a aquella de las familias que sus integrantes dejaron atrás. Su casa, House of LaBeija, ahora tiene una madre/un padre que se preocupa y cuida de les hijes, organiza eventos y se relaciona con otras casas.

Me agrada muchísimo descubrir que tanto Escorpiona Apocalipstick como Isla Benakhi coinciden en algo: la cultura ballroom local en Monterreina es una respuesta a nuestro contexto específico. No es una copia de lo que pasa en otros lados, es una traducción. Para Escorpiona es super claro; Nuevo León es uno de los estados con más feminicidios y transfeminicidios, sentimos todos los días la urgencia de un espacio donde las morras puedan expresar su sexualidad libremente, disfrutar de su cuerpo. Esto se ve reflejado en los balls: aquí se inscriben muchas más personas a la categoría de sex siren que en la CDMX. Podemos echarle la culpa a la provincia, a la Iglesia, al panismo o a las familias persignadas: no importa, en N.L. somos más cerrades, aquí nos matan más. Para House of Apocalipstick, las condiciones misóginas de este país determinaron, desde el principio, que iban a ser una casa feminista. En el capítulo Monterreina, Escorpiona Apocalipstick es la princesa y cabeza del organigrama de la casa. Con sus propias palabras me explica que el hecho de que las morras estemos encabezando este tipo de espacios, el que las morras entren a balls, que ganen balls, es ya un reflejo de que también nos pertenecen.

El ballroom, el sex siren, el vogue femme… mis categorías han sido una reconciliación con mi cuerpo, con mi queerness, que no encontraba en otros espacios y eso que yo estudié artes visuales. Muchas cosas las entendía pero no las traducía a una corporalidad. Si logro que más morras sientan que éste también es su lugar, my work is done.

Escorpiona Apocalipstick

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Peligrosa La Beija en Vogue Femme en el Catolicunt Ball

Cuando le pregunto a Isla Benakhi por la característica diferenciadora de su casa, también concluye que responde directamente a uno de los pesos que nos hunden a diario: el clasismo. Él llegó a Monterrey hace cuatro años y fue, en parte, gracias a los eventos de vogue que empezó a conocer más de la ciudad. Para House of Benakhi, una de las cosas más importantes y urgentes es llevar el vogue a las calles para atacar el clasismo que ha prevenido a la escena de crecer. Su estrategia tiene todo el sentido del mundo: hay que abarcar más territorio e incluir a más personas, el hecho de que el ballroom local se haya concentrado en un grupo de personas que, aunque varía de evento en evento, no ha logrado diversificarse tanto, para elles es un reflejo de la desigualdad que se ha seguido hasta ahorita. No es una crítica en lo absoluto, explica: la escena ballroom local había dependido en su totalidad de los eventos y prácticas de House of Apocalipstick y el que se concreten nuevas casas ayuda a diversificar; a dividir el jale que implica hacer comunidad y lograr incluir a personas nuevas.

Para mí como hombre homosexual, desde niño expresarme de una manera femenina se me prohibía. Entendí que tenía que ocultar y controlar este lado un poco más, no dejarlo fluir. Ahorita con el vogue tengo esta oportunidad de expresar todas estas cosas que me escondía yo solo.

Isla Benakhi

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Isla Benakhi en Runway en el Catolicunt Ball

Días después de sostener algunas de estas conversaciones, nos encontramos todes en el Catolicunt Ball. En medio de la euforia y la emoción del momento, un vato decide grabar a las participantes de la categoría sex siren. Guerrera La Beija, jueza invitada, toma el micrófono y le pregunta que si se la está pasando bien. El vato responde que sí y Guerrera lo invita a pasar y hacer lo mismo. El vato se lo toma de broma. Guerrera, después, aprovecha para dar unas palabras al público sobre la dificultad de participar en una categoría como ésta, de cómo es primordial respetar el espacio y a las personas a quienes les pertenece. Todas las personas que estamos ahí gritamos y chasqueamos los dedos, nos parece increíble que alguien esté tomando el spotlight para señalar algo que ha pasado en muchos otros eventos sin consecuencias inmediatas. Como regies, estamos acostumbrades a hablar de esto, a condenar estas acciones, pero casi siempre al día siguiente o días después. Esta intervención de Guerrera se siente como un respiro de aire fresco.

House of LaBeija fue fundada por una mujer trans y Guerrera me explica que siempre han buscado pavimentar  el espacio para las mujeres trans que quieran acudir al ballroom mexicano. House of La Beija no va a los balls a ganar: van a crear momentos que la gente pueda recordar para siempre. Lo demostraron en el ball: con Peligrosa y Hermes plasmando a sus personajes en su performance, pero especialmente con la intervención de Guerrera en el micrófono. Aún sin participar, logró dejarnos una lección y una tarea a la escena regia: este espacio lo tenemos que cuidar y proteger siempre. De la homofobia, de la transfobia, de la misoginia, y de toda aquella persona que busque tomar la escena para un privilegio personal; antes que nada va la comunidad y el bienestar de quienes la conforman.

No pueden obligar a nadie a venir aquí, todas las personas tenemos diferentes prioridades y a lo mejor las prioridades de las mujeres trans de aquí son conseguir trabajo o sobrevivir, no se van a preocupar 5 horas para preparar un outfit para un ball que dura 2 horas, lo que sí es que tenemos que lograr que una mujer trans que necesite un espacio sepa que este también es suyo. Es un error que las casas estén “vengan, vengan, vengan”, no, primero crea un espacio donde estés a gusto y permite que quienes lo necesiten acudan a él.

Guerrera La Beija

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Guerrera La Beija en su showcase en el Catolicunt Ball

Por esto, las casas son necesarias para sostener a la comunidad. Sin casas no existe el ballroom, sin casas no existen los balls, por eso todas las casas comparten el deseo de que cada vez existan más y más casas. ¿Qué mejor que una red de personas dedicadas a impulsar los eventos que mantienen viva la escena y que les permiten seguir aprendiendo y creciendo? Su rol, entonces recae en dos cosas: mantener la escena activa y su labor de pedagogía. Es responsabilidad de las casas asegurarse de que se está entendiendo el origen de esta contracultura y sus manifestaciones. Es labor de las casas no soltar a quienes comenzaron todo e incluir a todas las personas que necesiten de estos espacios.

Tengo un espacio, este es espacio también para morras y que las morras digan ‘wey, esto empezó con morras trans y morras queer, también tenemos nuestra presencia’… que haya sido blanqueada y borrada de nuestra historia está de la verga, pero aquí estoy para recordartela.

Escorpiona Apocalipstick

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Escorpiona Apocalipstick en el Catolicunt Ball

 

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