Desafiando la brecha del orgasmo

Por años me han bombardeado con la idea de que el sexo casual deja a las mujeres sintiéndose vacías. Esta narrativa se funda en el mito de que las mujeres tenemos sexo exclusivamente “por amor”, que el disfrute deviene de entregarle nuestro cuerpo a una (sí, según ellos solo una) pareja sentimental. Desde la formación católica me enseñaron que somos el sujeto pasivo de la relación sexual, que el sexo es algo que permitimos que nos hagan y no una actividad en la cual participamos activamente.

Tinder nos prometió más y mejor sexo, pero no contábamos con la brecha del orgasmo.

El feminismo ha venido a reivindicar el placer de las mujeres. Hay menos prejuicios, más información accesible, aplicaciones, juguetes sexuales y condones de todos los sabores. Y pese a todos los recursos, no hemos logrado emanciparnos de las prácticas machistas que se inmiscuyen a la hora de coger. A algunas de nosotras el sexo casual, particularmente quienes nos relacionamos con hombres, nos ha dejado insatisfechas. Aún desechando las ideas rancias de puritanismo y culpa que me inculcaron en los talleres de abstinencia de la secundaria, me topo con la realidad: probablemente sí saben dónde está el clítoris, solo no quieren prestarle atención. Tenemos más parejas sexuales, pero la brecha del orgasmo en relaciones sexuales heterosexuales es del 30%. Los hombres heterosexuales reportan tener orgasmos en un 95% de sus encuentros sexuales, mientras que las mujeres heterosexuales solo en un 65% de ellos.

Además, como mujeres nos enfrentamos a muchos potenciales riesgos cuando decidimos tener sexo casual con batos. En el peor de los casos: violaciones, agresiones físicas, secuestros y feminicidios. No hay una fórmula que te garantice tener encuentros sexuales placenteros con cada una de tus parejas, pero sí tengo algunos consejos para poner tus límites, tu placer y tu deseo al frente.

Hablen de sexo: antes, durante y después

Hablar de temas sexuales cuando hay tensión sexual puede ser un preludio muy divertido.  Y sobre todo, te da un insight de cómo se expresa de los cuerpos de las mujeres, qué opina sobre el uso del condón (si de plano se rehúsa a ponerse uno es, sin duda, un foco rojo) e incluso si esperan cosas similares del encuentro sexual.

Sé abiertamente feminista

En mi experiencia personal, este ha sido uno de los filtros infalibles. Puedes hacer un comentario así como, “El otro día que fui a la marcha del 8 de marzo…”, y observa su reacción: si el hombre en cuestión bromea sobre “las feminazis” o te dice, “Ay, pobres hombres es que ya todo es acoso” muy probablemente tampoco va a interesarse en tu placer (como piensan, cogen, diría yo).  Si pretende presionarte a hacer algo “en nombre de la liberación femenina”, algo así como, “si realmente eres feminista estarías dispuesta a hacer un trío” estás frente a un Nacho Progre, ¡HUYE!

Investigación sana

Busca su perfil en redes sociales. No tienes que hacer una investigación minuciosa, solo lo suficiente para asegurarte que no trae un pañuelo azul celeste en su foto de perfil de Instagram. Si tienen alguna amiga en común puedes mencionarle que lo conociste o que lo vas a ver. De esta forma te pueden advertir en caso de que sepan de alguna agresión (o darte luz verde y decirte que es una persona muy chida). Confía en tu red de apoyo.

Haz lo necesario para sentirte segura

Si es alguien que conociste en Tinder o Bumble, puedes citarlo primero en un lugar público para platicar y conocerse en un ambiente más amigable. Avísale a alguna amiga o persona de confianza dónde y con quién pasarás la noche. Puedes enviarle tu ubicación en tiempo real si te hace sentir más tranquila. Por más precauciones que tomes, nosotras no somos responsables si un bato nos violenta, ni por “haber elegido mal a la pareja”, ni por ir a su depa. Recuerda que nunca es tu culpa si sufres una agresión durante un encuentro casual.

Deseo más allá del consentimiento

No basta con el “sí”. El “sí” debe ser siempre entusiasta, libre y lleno de deseo por ambas (o todas) las partes. Pregúntate  si realmente deseas compartirte con esa persona. Escucha tu intuición. Si sí, ¿qué deseo hacer con esta persona? Establece tus límites. Ten en mente qué prácticas sexuales te gustan, te excitan, cuáles estás dispuesta a probar y cuáles no. También toma en cuenta que el sexo va más allá de la penetración. El sexo manual también es sexo. El sexo oral también es sexo. Los besos y los fajes también son placenteros.

Ahora sí, envíale un DM a tu crush de Twitter, y a armar la revolución un orgasmo a la vez.

Imagen destacada: @lyona_ivanova

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